Entrevista a Helena Alapín: “Nuestro ex presidente apoyó fervorosamente la privatización de YPF”

Los  ’90 se caracterizaron por ser una etapa de  profundos cambios en la manera de vivir y de pensar la sociedad argentina. Aunque algunos de ellos ya se venían gestando desde décadas atrás -como el traspaso de las empresas públicas a manos privadas- en el marco del neoliberalismo se afianzó la imagen del “país como el mejor alumno de las escuelas ortodoxas, aplaudido por los organismos financieros internacionales y los gobiernos del mundo desarrollado”*

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Estos cambios no fueron hechos inesperados, ni inexplicables, sino que resultaron de un proceso visible desde 1976. La dictadura militar transformó profundamente la vida económica, política y social, en tanto que muchos aspectos  del peronismo y el Estado Benefactor, tendieron a desaparecer. Más tarde, con el gobierno de Raúl Alfonsín y luego con el de Carlos Saúl Menem, el tamaño del Estado se reajusta a una nueva realidad: se alzó la bandera del Estado ausente. Frente a los ideales del nacionalismo comenzó a cristalizar el Estado que se acomodaba a las nuevas modalidades de acumulación de capital global. Frente al viejo andamiaje del mercado interno, comenzó a valorarse la libre circulación del capital financiero. La oportunidad de achicar costos y ganar dinero endeudando empresas fue muy tentadora para los sectores privados.

Un claro ejemplo fue la privatización de los Ferrocarriles , que quedaron reducidos, con consecuencias deplorables, como la desocupación, la precarización laboral y la pauperización, que llega actualmente a extremos tan siniestros como el asesinato de un activista: Mariano Ferreyra , que luchaba junto a sus compañeros contra la  tercerización y exigía el pase a planta permanente de los trabajadores de la Línea Roca.

Helena Alapín, licenciada en Sociología y docente universitaria en la UNLP, hace un análisis profundo sobre las rupturas y las continuidades que se dieron en este largo proceso de vaciamiento, que aún hoy no termina. ¿El kirchnerismo será la etapa superior del menemismo? queda abierta la pregunta

-Los ’90 marcan el fin de un proceso en el que el Estado fue perdiendo cada vez más su rol de interventor en lo económico ¿Desde qué momento comienza a producirse esa ruptura?

Los ‘90 culminan un proceso, o mejor dicho, dan forma a un proceso que termina con la llamada “industrialización por sustitución de importaciones”, comenzada en los años ’30, pero que conoció diferentes formas de organización política, y dos momentos económicos bien diferenciados: del ‘30 al ‘55, con predominio de industrias de bienes de consumo (textil, calzados, alimentos) y la del ’56 al ‘76 con predominio de las industrias de bienes de consumo durables y algunas industrias de bienes de capital. Ninguno de estos modelos pudo realmente resolver los cuellos de botella de la economía argentina, pero sea como fuere, dieron origen a una clase obrera organizada, con peso relativo y  una amplia sindicalización, poca desocupación hasta el ‘55, y mayor segmentación durante el modelo desarrollista. 

-Entonces el peronismo en el movimiento obrero marca una continuidad…

Sí, precisamente, el fenómeno peronista es una paradoja. El desarrollismo intentó acordar con el peronismo y en ciertos momentos lo hizo económicamente contribuyendo en gran medida a afianzar el poder de las direcciones sindicales, a las que obsequió la ley de asociaciones profesionales que consolidó en el poder a la burocracia sindical. Sin embargo no pudo acordar con ellos políticamente, ya que la expresión política de la clase obrera era y es el peronismo. Durante ese periodo los militares funcionan como el partido decisorio, pero sea como fuera , este modelo tiene en la industria, y por lo tanto en los sindicatos, su pilar y es eso precisamente con lo que rompe el neoliberalismo.

-Los militares y posteriormente el neoliberalismo terminan, entonces,  con el Estado de Bienestar ¿Cuáles fueron los verdaderos alcances de ese modelo en el país?

En la Argentina, el Estado de Bienestar nunca lo fue realmente… al menos al estilo de los países desarrollados. Aquí los trabajadores a través de sus descuentos jubilatorios y los descuentos para las obras sociales ligadas al sector sindical, amén de los impuestos al consumo, financiaron mucho más que los impuestos a las ganancias el Estado de Bienestar. También fue financiado por la renta agropecuaria sobre todo a través de distintos mecanismos que hacían agua de tanto en tanto, como el valor del dólar.

– ¿Cuál sería entonces el momento definitivo en que se termina con ese modelo y por qué sucedió?

Ese modelo se termina con el golpe militar del año 1976. Al igual que en casi todo el resto del mundo el capitalismo busca una reorganización que le devuelva rentabilidad, que era lo que estaba en juego. Había una crisis de estos modelos de acumulación, en nuestro país asumió características propias, estuvo marcado por el fenómeno peronista, la lucha armada, y sobre todo la lucha dentro del peronismo, la presencia de sindicatos fuertes y el poder decisorio del ejército.

-¿Qué efecto tuvo la represión estatal de los ‘70 y las crisis económicas de los ‘80 en el comportamiento colectivo?

El del año 1976 fue el momento más que nada del disciplinamiento social con la eliminación física de una vanguardia militante que desde distintas expresiones bregaba por una política popular, anticapitalista, socialista en algunos casos.
La experiencia de la hiperinflación también fue muy educadora. Las privatizaciones tuvieron consenso porque realmente el Estado funcionaba mal, salvo quizás el  caso de la empresa gas del Estado. Pero tampoco hubo oposiciones porque la política de apertura apuñaló a la industria nacional, base del modelo, y la desocupación no es el mejor caldo para la oposición.
Yo recuerdo haber ido a marchas contra las privatizaciones, y haberme encontrado con muy poca gente, no recuerdo si los camioneros estuvieron presentes.

Una vez llegados los ’90 ¿Qué características asume la sociedad ?

Ya en los ‘90 tenés una sociedad disciplinada. Por la dictadura, pero ¡ojo! no fue traumática más que para aquellos que la sufrieron y para aquellos que sufrieron sus consecuencias económicas. Y además disciplinada por la inflación, por el mal funcionamiento del aparato del Estado, sindicatos otrora fuertes, que se van debilitando a raíz de la política económica y otros sindicatos que van siendo cooptados por el modelo (el sindicalismo empresario de quien el “compañero ” Pedraza es un hermoso ejemplo) y un gran proceso de diferenciación social tanto a nivel de los sectores obreros como de las clases medias.
Por otro lado se asiste al nacimiento de nuevas forma de lucha, sindicatos como los docentes que comienzan a tener protagonismo y los camioneros favorecidos por un modelo que hace de esa actividad una actividad fundamental para la economía.

– Hubo ganadores y perdedores ¿Qué grupos sociales se presentaron como opositores al neoliberalismo?

Buena parte de la sociedad argentina gozó por un tiempo de las ventajas del modelo, viajes, consumo, financiarización, y enganche con un modelo marketinero y frívolo de la política. Muchos que hoy se rasgan las vestiduras defendiendo el rol del Estado saludaron alborozados esta política entre ellos nuestro ex presidente (QEPD) que apoyó fervorosamente la privatización de YPF y la provincialización de los recursos naturales de las provincias.
El clima cultural que rodeaba el tema de las privatizaciones tenía que ver con el real, como ya dije, mal funcionamiento de las empresas de servicio del Estado y su incapacidad para crecer y modernizarse. Pero la culpa le fue atribuida al exceso de personal, es posible, pero no se hablaba de  los excelentes negocios que las grandes empresas hacían a expensas del aparato del Estado, por ejemplo las cementeras de Amalita Fortabat que vendían el cemento a un precio cuatro veces más alto que el mercado internacional en el mercado interno del cual las empresas estatales eran en gran parte las mejoras compradoras.
Y ejemplos como ese a rolete, pero lo cierto es que teléfonos y electricidad funcionaban muy mal al igual que los trenes, con lo que mucha gente realmente se tragó el asunto de las privatizaciones y sobre todo se aceptó con total pasividad la privatización de YPF, se aceptó con total pasividad la reforma del régimen jubilatorio, ( si exceptuamos los reclamos de los jubilados y a Norma Plá) pero reclamos que no eran nunca acompañádos por el resto de la sociedad  ( salvo grupos minoritarios como partidos de izquierda) y mucho menos por la CGT oficial.
Se incubaron nichos de resistencia, eso si, y variados, los organismos de DDHH por ejemplo, que no tenían ninguna recepción ni cabida en el ámbito oficial y eran apoyados fundamentalmente por los partidos de izquierda (hoy denostados por algunos de ellos), el MTA de Moyano y la naciente CTA. Ya promediando la década empiezan a nacer los grupos piqueteros sobre base de organizaciones territoriales y teniendo como núcleo a los trabajadores desocupados. También surgen la integración de formas juveniles y más desprejuiciadas ( los reclamos de gays y lesbianas ya comienzan en esa década) , Así como el bombo fue adoptado por todas los grupos políticos la murga ya forma parte indisolube de la política argentina al menos en las calles y ese fenómeno ya comienza a darse en los ’90.

-A parte de frivolización de la vida, se piensa en los ’90 generalmente como una etapa en la que se arraiga el individualismo en el país ¿Eso se es así? ¿Es algo que se superó o que continúa?

El individualismo está implícito en el sistema capitalista y la Argentina siempre vivió bajo ese sistema. No hay que idealizar otras etapas, porque la solidaridad de la militancia no implica la solidaridad de toda la sociedad. Pero tampoco pensar que eso implica un “no te metás” absoluto. De hecho, si bien durante la dictadura no hubo manifestaciones en contra sino focalizadas tampoco hubo denuncias en ningún caso, no hubo apoyo explícito a actos represivos aunque genéricamente se los pudiera apoyar.

 -¿Qué cambios se produjeron en las relaciones entre las diferentes clases? 

Los rasgos más importantes de los ‘90 fueron, por un lado, la  disminución numérica de la clase obrera industrial y de su peso dentro de la sociedad. Y por otro lado, la enorme fragmentación de la sociedad, aún dentro de una misma clase social, por las enormes diferencias en las condiciones del empleo que hace que un mismo trabajo tenga remuneraciones distintas según la empresa de que se trate.
Por otra aparte en aquellos sectores exitosos, como petróleo y derivados, algunos relaciones con la minería, el sector agrícola que se tecnologizó e implementó una revolución agrícola de la magnitud de la de los años ’60, ‘70 (siembra directa, nuevos maíces y trigos, ogm) la utilización de mano de obra decayó por efecto, justamente, del avance tecnológico. Este mismo avance privilegió sí, otro tipo de empleo: informática, expertise financiera y comercial, en detrimento de los empleos industriales (que hoy conocen un auge pero ligados a procesos de renovación tecnológica).

-¿Cómo influyó la globalización en el proceso de privatizaciones?

La globalización o mejor dicho la forma que asume, ya que este fenómeno es consustancial con el capitalismo, solo que tiene épocas en las cuales las economías se repliegan sobre si mismas,  es desde el punto de vista del sistema capitalista inevitable. Las reformas liberales fueron adoptadas por gobiernos liberales de derecha y socialistas, pero, y aquí nos es de ayuda Gramsci, las formas que ésta asume dependen de la historia previa y de la cultura de cada pueblo. En la Argentina solo pudo llevarse a cabo de la mano del peronismo, tal como hoy se pretende revertir el modelo, al menos eso es lo que se manifiesta, y solo puede hacerse también desde el peronismo.
Ahora bien, si se estudia un poco el fenómeno, se ve que todas las sociedades han pasado y pasan por este fenómeno y que la crisis continúa ya que las sociedades han producido todas sus marginados, sus desocupados, sus deslocalizaciones de producción industrial. En fin, estos fenómenos por ahora se quedan aquí y en otras partes también y con gran fuerza.

– Para finalizar ¿Cuál debe ser, desde su punto de vista, el rol del Estado?

¿El rol del Estado? Bueno, ¡depende de para quién! En general el rol del Estado en cualquier sociedad capitalista es el de asegurar la acumulación de capital. Por las luchas obreras y por la misma dinámica del capital el Estado interviene de diferentes formas apareciendo como mediador entre las clases. Depende de la relación de fuerzas sociales qué aspecto tomará esa mediación, si será a favor de los sectores populares o privilegiará al capital.

*Thwaites Rey, Mabel. La (des)ilusión privatista. El experimento neoliberal en la Argentina. Buenos Aires. Eudeba,2003

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